ALOE VERA
Referencias botánicas y características generales
La mayoría de los autores de tratados de botánica parecen coincidir en el nombre genérico
aloe.
Incluido en la populosa familia de las liliáceas, dentro del género de los aloes (genus Aloe, en
términos botánicos) se han clasificado hasta el presente más de 300 variedades diferentes,
entre las cuales destaca por sus cualidades terapéuticas el Aloe vera o aloe barbadensis cuyas características
vamos a describir.
La especie recibe su nombre por haber sido importada a las islas de Barbados, Antillas y el resto del Caribe desde las costas nororientales de África, su lugar de origen.
Tallo: Cuando la planta es joven, o no se cosecha, no tiene tallo visible, pero cuando se cosecha tres o cuatro veces comienza a aparecer un tallo leñoso y corto.
Hojas: esniformes entre 20 y 60 cm de longitud y 6 y 9 cm de ancho en los ejemplares maduros. posee espinas triangulares curvas en ambos bordes, amarillentas, con el ápice orientado hacia el extremo de la hoja.
Flores: Compuestas por seis pétalos soldados en forma tubular, de 2 a 4 cm de longitud, arqueadas, con un ensanchamiento hacia el pedúnculo.
La práctica ha confirmado diversas formas de empleo del aloe, todas ellas sumamente efectivas, entre las cuales las más relevantes son: el uso externo y la administración vía oral, para la que se usa mayoritariamente el zumo.
Uso externo: aplicaciones directas
Por sus propiedades de: contrarrestar la acción de las bacterias dérmicas; disolver los depósitos grasos que obstruyen los poros; destruir las células muertas, permitiendo su eliminación, y regular el pH en las tres capas de la piel (epidermis, dermis e hipodermis), el aloe actúa como un excelente protector y regenerador dérmico, ejerciendo sobre la piel una profunda acción bactericida, humectante y de limpieza. Esto hace que cumpla funciones antisépticas y cicatrizantes, ya que con sus nutrientes naturales ayuda a la regeneración de las células de todas las capas de la piel. El sistema más práctica de aplicación directa consiste, simplemente, en presionar la hoja cortada al medio en sentido transversal contra la zona lesionada, y mantenerla allí durante unas minutos.
Pudiéndose, aplicar, por tanto en cualquiera de las afecciones de la piel, citamos algunos de los casos más frecuentes en los que el aloe tiene especial uso.
Administración interna vía oral.
Este tio se tratamiento ya sea bebiendo el zumo fresco, la tintura básica o algún gel comercial resultan especialmente efectivos como antiinflamatorio, antiséptico, antivirial, antitóxico y bactericida.
Anécdotas e historias clínicas: afecciones dérmicas.
Dra. Synead Scully (Irlanda)
Como jefa del departamento de dermatología del St. Patrick's General Hospital de Belfast, Irlanda del Norte, la Dra, Scully recibió un día, en consulta con uno de sus colegas de la cátedra, a una joven de 16 años que presentaba un severo caso de acné purulento que, no sólo le había cubierto la cara, el cuello y la parte superior del torso, sino que también si había extendido a los glúteos y cara póstero-superior de los muslos, Para complicar aún más el panorama, la paciente era alérgica a los antibióticos, y los tratamientos convencionales no parecían surtir ningún efecto, y las pústulas aumentaban día a día.
La joven se encontraba en un estado anímico al borde de la psicosis, no sólo por la parte estética, que la había llevado a no concurrir a clase durante el primer semestre lectivo, sino que ya no podía prácticamente sentarse, y sufría terribles picazones al acostarse, que la obligaban a levantarse varias veces durante la noche, para aplicarse compresas finas.
La Dra. Scully decidió intentar un tratamiento paralelo de apoyo y recetó a la joven una pomada, que debía preparar cada vez que fuera a aplicársela, compuesta por una crema neutra tipo sapolán, pulpa de aloe, mentol y almidón de maíz. Todas las noches, antes de acostarse, la paciente debía cubrir con la pomada todas las áreas afectadas, y esperar hasta que se secara; luego enjuagar con agua tibia o fría, y humedecer las zonas más virulentas con un hisopo mojado en un gel comercial de aloe, dejándolo secar sobre la piel.
El seguimiento del paciente demostró que, al cabo de tres días de iniciado el tratamiento ya podía dormir normalmente, sin tener que levantarse por la noche; al cabo de 15 días pudo reiniciar sus clases suspendidas, y tres meses después las pústulas habían desaparecido, dando lugar a algunas cicatrices, aunque mucho menores de las que podían haberse esperado, dado lo grave de la afección original.
Dra. Verónica Pinter (Argentina)
La Dra. Pinter, del Instituto Dermatológico de Rosario, cuenta que "Lin Hsu, una hermosa jovencita china de 16 años, residente en Wheelright, provincia de Santa Fe, llegó a mi consulta acompañada por su madre, para tratarse de un desagradable acné supurante que soportaba desde hacía más de dos años, y que ya se había extendido al cuello y el comienzo del busto. La joven se encontraba desesperada, porque, según su madre, lo había probado todo con mucho empeño, pero ninguna medicina convencional ni homeopática había logrado detener el avance de la enfermedad; también había recurrido a algunas curanderas, con resultado igualmente negativo.
Cuando le pregunté si recordaba qué remedios había tomado, la madre me mostró todas las recetas que había guardado puntualmente, y me convenció de que, efectivamente, los médicos anteriores habían agotado todos los recursos, por lo que decidí intentar algo distinto. Le receté -a pesar de que no lo había experimentado antes, cosa que le aclaré perfectamente - un gel de aloe comercial, en dosis de una cucharadita de té tres veces por día, y le preparé personalmente una pomada compuesta por una crema neutra homeopática, glicerina y zumo de aloe diluido en un poco de alcohol para su conservación.
Los resultados fueron sorprendentes, tanto para mí como para ellas, ya que en la próxima visita, que habíamos convenido para 15 días después, las pústulas más nuevas del pecho y el cuello habían desaparecido, y las de la cara habían remitido en un 50%, y ya no supuraban tanto. Continuó con el mismo tratamiento dos meses más, y al cabo de ese tiempo no había rastros de acné y, lo que es más importante, no había dejado rastro alguno, y el cutis estaba más terso y suave que antes de contraer la enfermedad".
Dr. Edwin Cartens (EE.UU.)
El Dr. Cartens, especialista en piel de la Universidad de Columbus, Ohio, en un informe publicado en el boletín oficial de la cátedra de dermatología, reporta un estudio ejecutado sobre un total de 102 pacientes humanos afectados por casos graves de eczema, la mayoría de ellos tratados previamente por la medicina alopática y considerados incurables, dada las extensiones de piel afectadas. El seguimiento, al cabo de 12 semanas de tratamiento arrojó los siguientes guarismos: 5 csos (4,9%) debieron abandonar el tratamiento por incompatibilidad con el aloe; 82 de los casos (un 89,39% del total que lo continuó) fueron totalmente curados, sin recaídas ni síntomas posteriores, mientras que en los restantes 15 casos atendidos (14,71%)), las superficies de las zonas invadidas habían remitido en un 80 a un 90 %. Los tratamientos, todos iguales, consistieron en la aplicación directa, sobre las áreas afectadas, de una pomada preparada a partir de un gel de aloe de producción comercial.
"Las primeras remisiones de la enfermedad - comenta Cartens en su informa- comenzaron a notarse al poco tiempo de iniciado el tratamiento, disminuyendo notablemente la picazón, la densidad de las ampollas y la inflamación de los tgumentos afectados. Älk incrementarse las dosis, los efectos fueron más notorios y rápidos, y los porcentajes indicados se publicaron a los tres meses de haber comenzado la experiencia".
Composición química.
Para más información puedes acudir a los siguientes sitios en internet:
http://www.elixa.com/wolfe/wolfe.htm
http://www.aloe.com/tvadv
http://www.aloe-vera.org/